Acampada en la Antártida: Cómo funciona la experiencia y cómo nos preparamos

La acampada en la Antártida es uno de los momentos más memorables de un crucero de expedición polar: una aventura nocturna diseñada para ser auténtica, estrictamente controlada y guiada de principio a fin. Realizada por el Equipo de Expedición, en comunicación constante con el puente de mando, la actividad combina una planificación cuidadosa, estrictas medidas de bioseguridad alineadas con la IAATO y sólidos estándares de equipamiento, para que los huéspedes puedan experimentar la Antártida de forma responsable.

 

Para montar el campamento, cada huésped participante recibe una bolsa de 80 L que incluye un saco bivy (funda impermeable), saco de dormir, forro interior y uno o dos aislantes para dormir (normalmente uno inflable para mayor abrigo y uno de espuma o goma para aislamiento y comodidad). Se proporcionan palas para que los huéspedes puedan cavar pequeños huecos en la nieve para su zona de descanso. Todo el equipamiento cumple con los procedimientos obligatorios de bioseguridad, está incluido en el manifiesto del barco y cuenta con recursos de contingencia en espera a bordo.

 

El Capitán/Maestro y el Jefe de Expedición evalúan el clima y las condiciones antes de confirmar la acampada, que solo se ofrece cuando las condiciones son adecuadas. Pueden participar hasta 40 huéspedes (más una lista de espera de 10) y deben ser aprobados por un equipo que puede incluir al médico, al Jefe de Expedición, al Director de Hotel/Director de Crucero, al Oficial de Seguridad y al Capitán. Tras una sesión informativa completa, que cubre los requisitos físicos, los procedimientos, las limitaciones en cuanto a instalaciones sanitarias y la posibilidad de un reposicionamiento nocturno del barco, los huéspedes desembarcan poco después de la cena, preparan su zona de descanso y permanecen bajo la supervisión de los Guías de Expedición durante toda la noche. No se permite el consumo de alcohol.

 

Los huéspedes deben esperar temperaturas frías (a menudo en torno a los 0 °C, a veces -5 °C o inferiores con sensación térmica), instalaciones limitadas y un regreso temprano. Por la mañana, los participantes cubren los huecos excavados en la nieve y no dejan rastro alguno, regresando al barco con una rara sensación de logro y un auténtico recuerdo antártico.

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